domingo, 6 de junio de 2010

Nihilismo.



Vuelvo a escribir. No tengo palabras para describir el modo en que me siento. Odio ser tan sensible, y también mi puta manía de idealizarlo todo inconscientemente. Como buena Nietzscheana debería ser más pasional y menos sentimental.
Está comprobado que la vida me sonríe cuando soy una hijadeputa con el mundo, sin embargo, cuando trato de darlo todo, la maldad de la gente aumenta e intentan destruírme.
No consigo hallar el equilibrio entre lo que debería ser y lo que soy, y lo he intentado todo. Odio tener que retractarme constantemente y tener que sacar mi lado pétreo e intratable, pero cada vez que hago un amago de cambiar, me destrozan. Entonces, ¿qué es lo que falla?.
Me invaden preguntas y todavía, supongo que a causa de mi edad, me resultan imposibles resolver, pero me inquietan mucho, me producen un malestar difícil de soportar, me ahogan, me aprietan como grilletes, y no soy capaz de desprenderme de ellos, no todavía.

Tengo dudas respecto al futuro, no tengo fe en él, de hecho, no tengo fe en el presente, así que ¿qué más da? la apatía me está dominando, pero debo salvarme el culo pronto, antes de tocar fondo, antes de que mis defensas caigan y mi imperio interior se desmorone. Necesito una buena táctica de guerra, una buena estrategia, necesito un plan, algo. cualquier cosa.

Estoy harta de lenguas envenenadas, de elogios por cumplimiento, o por algo peor: por intereses propios. Estoy cansada de tratar de comprender a las personas y que como contrapartida obtenga además de incomprensión, impertinencias varias.

Empiezo a pensar que mi destino es estar sola. No creo que nadie sepa empatizar conmigo realmente. Y no, no me estoy definiendo como un supuesto problema. Simplemente tengo una manera de pensar y hacer poco común a la que tienen los demás. Ésta, no es ni mejor, ni peor, simplemente es distinta. Por esta razón, creo que mi destino es alejar de mí cualquier tipo de compañías.

Realmente, empiezo a ser consciente de que cualquier tipo de relación resulta nociva. Amistad, amor... ambas, son altamente NOCIVAS. Pues en primer lugar, se crea un vínculo y a partir de ahí existe una cierta dependencia. Hablo de dependencia en sentido neutral, no de dependencia en sentido excesivo, que eso resultaría insano.
De modo que si sucede cualquier cosa que estropée la relación de amistad/amor/o lo que sea con cualquier indivíduo, se debe dar por hecho que se va a sufrir. Y he aquí mi disconformidad. No quiero tener que sufrir por nada ni nadie, y de verdad, que lo he intentado todo, he tratado de actuar con indiferencia con las personas, he tratado mal a algunas personas, y aún así, la mayoría de las veces me he sentido tremendamente mal.

Entonces, pienso que no soy una nietzscheana como yo misma me reconozco, si de verdad lo fuese, no sufriría por nada, ni nadie, y las personas me darían absolutamente igual, me basaría en mis instintos, saciaría mis deseos, haría lo que me apeteciese en cada momento, sin ni siquiera plantearme las posibles consecuencias. Pero no, no soy una nietzscheana. Por mucho hierro en la armadura, por mucha piedra como corazón, y por mucha espada en mano, sigo teniendo sed de compañía. Sigo anhelando una mano amiga que me apoye, pero que no me oprima, un alma que esté a mi lado sin compromiso, sin ataduras, pero que esté ahí. Necesito compartir tantas cosas... pero la desconfianza es mi aliada personal, y a la par, mi enemiga número uno.

Soy un espíritu libre con necesidad de compañía, de modo que mi persona es una contradicción, pues un espíritu libre no precisa de compañía, y ni mucho menos en su vocabulario utiliza la palabra "necesidad".
Necesito destruírlo todo, para contruír algo nuevo, algo mejor.

1 comentario:

  1. Creo que tu última frase resumen perfectamente lo que necesitamos y me incluyo porque me identifico bastante. No sé si es por esta etapa de la vida en la que cualquier decisión que tomes parece que haga de el futuro algo irremediable. Creo que hace falta tocar a fondo para volver a levantarse de verdad. Y qué decir de Nietzsche... creo que hay que tomarse con cuidado sus palabras, porque al final te vas dando cuenta de que son máscaras, no son más que el anhelo que todos tenemos. En fin, creo que su filosofía es totalmente compatible con la de Cioran, por muy contradictorio que parezca.

    por cierto, soy Silvia, que estoy aquí de cháchara en vez de estudiar cristianos oiga! Ya me pasará por aquí si te parece bien (yo hace tiempo que no escribo pss). =3

    ResponderEliminar

vomitado por: