domingo, 13 de junio de 2010

Terapia II: Libertad de imaginación, fluidez de palabras.

Prometí ser aséptica sin excepción, hasta que las angustiosas noches se dedicaron a rasgar mi pecho hasta sangrar, como haciéndome entrar en razón, tal vez, intentando convencerme de que era una estupidez.

Dibujos histéricos de horizontes que chorrean sangre, que tiñen la interna noche, que destruye ilusiones, abarca sueños, resta esperanza y suma odio, que no cree, que ya no llora, pero tampoco ríe.

Y otro día más, muriendo otro poco, pasando mi velada, entre vómitos de ideas adulteradas, pensando mil cursiladas, algún discurso empalagoso que poder pronunciar, e intentando sentir el peso de ambas almas.


Cómo nos gusta soñar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

vomitado por: