martes, 12 de abril de 2011

Experiencia y tiempo: mis maestros.


La entrada de hoy quizá es un poco pueril o fuera de lugar, ya que no es habitual en mí explicar explícitamente todo lo que me sucede cual diario, sino más bien suelo hacer una síntesis de los sentimientos que me invaden a la hora de ponerme a escribir, pero esta vez voy a hacer una excepción, me apetece hacer una entrada de ese estilo. Y por qué no, me apetece desahogarme con ella. Así pues. ¡allá voy!

Se acercan los 20 y tengo la sensación de seguir más o menos como siempre. Sigo con dificultades para controlar mi orgullo, e incluso me ha vuelto a jugar muy malas pasadas, pese a ello soy constante y voy tratando de ser yo quien lo controle en su totalidad.

Por otra parte, estoy aprendiendo a valerme por mí misma, cambiar de aires quizá me ha servido para empezar a espabilarme, aunque aún sigo siendo una padawan en el asunto.
Este año me ha servido, entre muchas otras cosas, para interiorizar mucho y gracias a ello he podido conocerme mejor. Y por consecuencia, he podido dar por falsas, ciertas acusaciones que me impuse, respecto a actuaciones y conductas pasadas, cuando realmente la conducta de una tercera persona fue la precursora de mi destrucción interna.

Otro tema importante y decisivo en este año, ha sido,
él. Sinceramente, no creo en las casualidades, pero este caso lo ha sido, o quizá "estaba escrito" como suelen decir, quién sabe.
El caso es que hace algunos años, concretamente 3, yo era una admiradora anónima del fotolog de una persona, sabía de pé a pá su vida a través de lo que expresaba en dicha página, e incluso, muy a mi pesar, era conocedora también de sus amigas/ex novias y todas sus historias. Jamás fui capaz de escribir ni una sóla palabra, es más, ni siquiera me lo planteé. Durante este año pasado, justamente en enero, en una conocida discoteca de la zona de Marina, volví a tener contacto (visual) con él, y me negué en redondo a la sugerencia y finalmente decisión de una amiga (que por lo visto también era amiga suya) de presentarnos. Y cómo no, mi vergüenza me acabó haciendo huir corriendo de allí.

De modo que, durante este pasado año, mi búsqueda estaba zanjada, ya no había esperanza, ya no creía en nada, ni en que "apareciera" nadie, ni siquiera tenía ilusión por ello. Respecto a este tema estaba muy reacia a querer volver a rehacer nuevamente mi vida o de conocer a alguien interesante. Y mucho menos después de mi experiencia en Junio.

Así que, encontrarle de nuevo, o más bien, encontrarme él a mí o
encontrarnos ha sido "mi salvación". Es la primera vez que no siento dependencia total, como en otras ocasiones, sino más bien una dependencia "en términos normales" por llamarlo así. Quiero decir, el amor es posesivo, y quien diga que no es un mentiroso o en su defecto no se ha llegado a enamorar. Así pues, es la primera vez que siento que estar enamorada puede ser sinónimo de una cuerda que no ata, sino que esa cuerda ya no es necesaria, porque esa persona sigue ahí, a mi lado. Aunque un punto que es necesario que me trabaje es la desconfianza. No hacia esa persona porque sea ella. Sino que es necesario que aprenda que pese que me hayan hecho muchísimo daño hace apenas un año, ni significa que todo el mundo se comporte así, pero es algo involuntario, y los miedos y paranollas que me entran en ocasiones vienen dadas a causa de mis sucesos pasados... pero supongo que es cuestión de trabajo y tiempo el lograr superar este bache que me impide ser un poco más feliz.

Pero no todo son cosas buenas en este año, una persona muy especial, a causa de ciertos achaques y por sus años, me ha pegado unos buenos sustos y en varias ocasiones pensé que la perdía y que jamás volvería a verla. Es algo que va a suceder, quizá en un mes, o en dos, o en siete, o quizá un año, pero no más. Y me niego. Llevo mucho tiempo tratando de ocultarlo, intentando pensar que va a salir adelante, que sólo es otro susto más, pero es cierto algo que me dijeron hace poco, y es que me niego a ver la realidad que me muestran mis ojos, y para no sufrir más, en lugar de mirar a otro lado, engaño a mi mente, haciéndole creer que pronto pasará.
Este es otro punto a trabajar, es necesario que asuma la madurez suficiente para afrontar este golpe, que en cuestión de tiempo no será una advertencia de los doctores, sino un hecho, en el cual una vuelta atrás será imposible, y entonces ningún engaño para no sufrir será fructuoso.

1 comentario:

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